Bienvenido a la página web de los Misioneros Josefinos!

Somos una familia religiosa fundada en México en 1872 por el sacerdote español José María Vilaseca, quien hoy se encuentra en proceso de canonización.

Nuestra congregación se compone de sacerdotes y laicos consagrados a través de los votos de castidad, pobreza y obediencia. También tenemos nuestras Hermanas Josefinas, que con su fidelidad y entrega hacen suyo el ideal de José María Vilaseca.

Actualmente estamos presentes en Estados Unidos, México, Centroamérica, Puerto Rico, Venezuela, Chile. Italia y Angola, y junto a las Hermanas Josefinas, extendemos por estos lugares el Evangelio de Cristo, vivido según el carisma que infundiera nuestro fundador.

Nuestro apostolado es especialmente las misiones entre los indígenas mexicanos, las zonas rurales de Centroamérica y la misión Ad Gentes en Africa; atendiendo Misiones Permanentes en las Sierras Huasteca y Mazateca (México); Nueva Segovia (Nicaragua) y nuestra misión Ad Gentes en Muxima, Angola, donde atendemos el santuario de Nuestra Señora de Máxima con territorios parroquiales de 10.000 km.2 , viviendo una verdadera aventura por Cristo. También trabajamos en la educación de la juventud, con una enseñanza cristiana y humana bajo el carisma de nuestro fundador, para este fin atendemos Colegios, Escuelas, Institutos y Universidades.

Además atendemos parroquias, muchas de ellas en zonas empobrecidas, donde trabajamos hombro a hombro con el que más lo necesita.

Nuestros patronos principales son San José (de ahí nuestro nombre), y la Santísima Virgen María de Guadalupe, padres de Jesús. Por eso tratamos de hacer de cada una de nuestras casas, un nuevo Nazaret, una sagrada familia.

Nuestro espíritu se caracteriza por la sencillez, humildad y celo de la salvación del mundo. Nuestra vida es sencilla, una manera peculiar y espontánea de vivir la espiritualidad del fundador. Las gracias que acompañan nuestra vocación nos llevan a ser humildes, sencillos y ardientes en trabajar por la salvación del mundo. La vida consagrada del Misionero Josefino, es memoria de las enseñanzas y del ejemplo de Cristo bajo los valores vividos por el Siervo de Dios P. José María Vilaseca.

Ser Misionero Josefino es una verdadera aventura, digna de ser vivida por todo aquel que esta dispuesto a dejarlo todo por amor a Dios, en los más necesitados. Es un reto de seguir a Jesús en medio de una sociedad como la moderna, es una bendición de Dios para nuestras vidas habernos traído a formar parte de esta familia, heredera del P. José María Vilaseca.